miércoles, 18 de junio de 2008

LA DIRECTIVA DE RETORNO ES LA GRAN VERGÜENZA DE LA UNIÓN EUROPEA

El pleno del Parlamento Europeo ha aprobado esta mañana la Directiva de retorno de inmigrantes de terceros países residentes en territorio de la Unión -también llamada Directiva de la vergüenza- con 367 votos a favor, 206 en contra y 109 abstenciones.

El texto, consensuado entre el Consejo y el Parlamento Europeo, amplía el plazo de la detención hasta 18 meses, permite la deportación de menores incluso no acompañados, y prohíbe la entrada de los inmigrantes a todo el territorio de la UE durante 5 años.

El eurodiputado de Izquierda Unida Willy Meyer ha calificado esta Directiva como una "verdadera vergüenza para Europa". Para Meyer, "con esta Directiva se pretende deportar a 8 millones de personas bajo la figura de la detención administrativa". En declaraciones a la salida del pleno, Meyer ha señalado que "no desea para ningún ciudadano del mundo lo que no desea para un ciudadano de la UE. En ese sentido, imagínense -continuó- lo que ocurriría si a cualquier ciudadano europeo se le aplicaran las condiciones de internamiento por un problema de papeles que les vamos a aplicar a los inmigrantes en le UE: sería un gran escándalo diplomático." Meyer ha recordado que "para los que hemos sufrido detenciones bajo esta figura, su recuperación nos parece indignante. La detención administrativa convierte a los inmigrantes en unos delincuentes, cuyo único delito es haber abandonado su lugar de origen en busca de una vida mejor ", y ha denunciado que "con esta Directiva se pone fin a la Europa garantista."

Willy Meyer -visiblemente indignado- ha querido recordar que "los Estados miembros, que han reducido su ayuda a la cooperación este año respecto a la del año anterior, impidiendo a los países del Tercer Mundo cumplir con los Objetivos del Milenio, son los que ahora quieren aprobar esta Directiva de la vergüenza. Esta será la aportación de la UE -añadió- a la lucha contra la hambruna en el siglo XXI."

El eurodiputado finalizó su intervención haciendo un llamamiento a la movilización ciudadana en toda Europa "para frenar esta Directiva, que pretende ser la pieza fundamental de la política represiva comunitaria en materia de inmigración y que anula los derechos fundamentales de las personas inmigrantes."